Pasión por la videografía

Pasión por la videografía

Nunca es tarde para empezar

 

Si hace unos años alguien me hubiera dicho que hoy viviría de capturar momentos a través de una cámara, probablemente me habría reído. Soy ingeniero eléctrico de profesión, colombiano de nacimiento y, hasta hace poco, nunca me imaginé que mi vida daría un giro tan inesperado y emocionante. Pero aquí estoy, en Madrid, España, dedicándome a la videografía y sintiéndome más realizado que nunca.

La pandemia cambió muchas cosas en el mundo, y en mi caso, me dio el tiempo y el espacio para explorar algo que siempre me había llamado la atención, pero que nunca me había permitido tomar en serio: la fotografía y el video.

En esos meses de incertidumbre, encontré en la cámara una vía de escape, un refugio creativo que me permitía ver la vida desde otra perspectiva. Al principio, solo experimentaba, jugando con luces, sombras y encuadres, pero pronto me di cuenta de que había algo más profundo en esta nueva pasión. Mientras más aprendía, más me apasionaba, y con el tiempo, el video se convirtió en mi lenguaje favorito.

Siempre he creído que el video tiene un poder único: captura emociones en movimiento, cuenta historias con una profundidad que trasciende las palabras. Y cuando descubrí esto, supe que quería dedicarme a ello. No fue fácil tomar la decisión de cambiar de rumbo a los 32 años, en un país que no era el mío, pero Madrid me ha acogido con los brazos abiertos y me ha permitido conectar con personas increíbles a través de mi trabajo.

Hoy, cada vez que tomo la cámara y trabajo con un cliente, siento que estoy haciendo algo más que grabar imágenes. Estoy ayudando a plasmar momentos únicos, a preservar recuerdos que serán atesorados por siempre. Ver la emoción en los ojos de mis clientes cuando les entrego un video terminado es una de las mayores satisfacciones que he experimentado. Saber que de alguna manera mi trabajo deja una huella en sus vidas es lo que me motiva a seguir adelante.

Si algo he aprendido en este viaje es que no hay edad para descubrir lo que realmente nos apasiona. Muchas veces nos aferramos a lo que creemos que «deberíamos» hacer, sin darnos la oportunidad de explorar lo que realmente nos hace felices.

Yo di el salto, y aunque hubo miedo e incertidumbre, también encontré una nueva forma de vivir y de conectar con el mundo.

A quienes sientan que es tarde para empezar de nuevo, solo puedo decirles: nunca es tarde. Si hay algo que les apasiona, algo que les llena el alma, atrévanse a explorarlo. La vida es demasiado corta para no intentarlo.

Visita mi web para ver todos mis trabajos.